Bienvenido al lugar perfecto para el debate y la reflexión ...

Nuestro blog se complace en postear entradas picantes y polémicas sobre variados temas sólo para que usted nos ayude a reflexionar.
La Historia nos presenta el entorno de muchos de los grandes pensadores asociados a encuentros sucesivos para el debate y reflexión.
Este es un marco propicio para curtir el pensamiento y la reflexión.
Adelante, opine de cuanto quiera y reflexione en comunidad.

jueves, 1 de noviembre de 2007

Los novios

Nunca supe de novia

supe de fútbol

de gallos y de tierra

de estiércol.

Nunca supe de novia

supe de mí

y de mis padres

después de mi hermana.

Nunca supe de novia

supe de números

de huesos y piel

después de libros.

En los libros vi los novios

y las novias, los esposos

los amantes y el “amor”

pensé saber de amor.

Después tuve novia

y no la amé

veía y leía de novios

y de “amor”.

Después supe de Amor

y supe de locura

y de sufrimiento

pero no de novia.

miércoles, 31 de octubre de 2007

El Real Sabor de las Cosas

Quién no se ha comido un buen plato de arroz blanco con potaje de frijoles negros, una mezcla divina para los cubanos. Sin embargo, no son muchos los que se aventuran a comerlos por separado. ¿Puede este hecho considerarse como un problema? Veamos. Creo no equivocarme al afirmar que se trata de una tradición muy arraigada a nuestra sociedad, y quién sabe a cuántas más, que prevalece por encima del real sabor de las cosas. Aunque cada alimento o plato culinario tiene un sabor propio, es indudable el mérito palidítico de ciertas mezclas costumbristas que ensalzan nuestra mesa a diario. De manera que si este arroz está exquisito y este potaje también, tendremos total aprobación para comerlos. Mezclados.

Es de popular consenso que las tradiciones enriquecen, caracterizan, unen y por tanto fortalecen una sociedad. Esta afirmación sin embargo presupone la concientización de dichas tradiciones, en la medida en que un ser humano será más libre cuánto más consciente sea de por qué hace las cosas que hace. Así, repetir un acto tradicional por pura imitación o inercia adaptativa nos limita a ser conducidos y nos priva de conducir nuestras vidas. No se trata por lo tanto de aceptar las tradiciones ciegamente, ni de negarlas sin muchos miramientos, sino de redescubrirlas en cada persona, cada día; de hacerlas propias y darnos la oportunidad de implantar quizás nuevas tradiciones, en la medida en que las ya existentes corrieron caminos semejantes al que describimos. No se puede reconocer, comparar, aceptar, cambiar o crear con fidedigno sabor nativo, sin antes hacerse de un profundo conocimiento de las bases o partes primarias.

¿Para qué comerlos por separado si la mezcla me parece exquisita? ¿Por qué intentar cambiar las cosas que ya están bien? Benjamín Franklin dijo ¨ Las cosas no son malas porque están prohibidas sino que están prohibidas porque son malas ¨. Y es que la real medida de lo bueno o malo será el resultado de un coherente y profundo análisis, no de la aceptación superficial de las cosas. Conocer el real sabor de las cosas no sólo fortalecerá nuestras costumbres en su justa medida, sino que seremos capaces de abrir puertas que antes ni siquiera veíamos. Así, sin abandonar nuestras gratificantes raíces y tradiciones, podríamos sin ningún ánimo de rechazo innato, probar de vez en cuando el real sabor de las cosas y concluir que la mezcla es lo mejor, o en un caso menos probable pero representativo de la libertad para elegir, que no lo es.

lunes, 22 de octubre de 2007

martes, 9 de octubre de 2007

Karma

Es muy común escuchar a la gente darle gracias a la buena suerte y pienso que visto así yo he tenido alguna, sobre todo en términos económicos y sociales. De manera que podría repetir la frase y dar gracias, pero no puedo hacerlo.

Verán, hablar de la buena suerte con relativa frecuencia nos hace considerar también la mala suerte, que es algo así como la ausencia de la primera. De manera que la presencia de una es casi la ausencia de la otra.

Si considero mi vida como un decursar de estadíos de buena suerte y su ausencia, no puedo sino concluir que la mala suerte está asociada casi siempre con la inactividad. Esto es, cuanto menos hago menos consigo. La contraparte sería suponer que cuanto más haga ...

En términos formales se puede aseverar que siempre estoy haciendo algo, la cuestión es si estoy consciente de lo que hago. Pues, si no lo estoy, probablemente haga alusión a las suertes. Cuanto más consciencia tengo de mis actos más lejos estoy de considerar las suertes.

Estos estados de conciencia me hacen sentir más dueño de mi presente y por tanto de mi porvenir. Karma ...

viernes, 20 de abril de 2007

Ivan Rodríguez

De pequeño fue un niño normal. Tuvo juguetes abstractos como todos los niños del barrio. Comió arroz con frijoles y lloró mientras miraba las hojas caer desde su balcón. Soñó que corría apenado por no llevar calzoncillos a la escuela. Tuvo su primer amor como todos los demás. Añoró sus labios y se masturbó en el baño tantas veces que sus padres lo aconsejaron. Se sintió triste y luego atolondrado. Sacó buenas notas y finalmente cogió una carrera. Tomó un arma con solo 17 años y pasó su primeras navidades fuera de la casa. Tuvo cierta responsabilidad. Nunca supo de que se trataba a ciencia cierta pero se graduó con cierta reputación. Se sintió frustrado en su servivio social. Se estresó de tantas reuniones. Pensó. Tomó café los domingos y fue a la Feria del Libro. Se sintió solo. Todo iba de maravillas hasta que tropezó. Decidió pensar en el prójimo. Ayudarlo. Realizó talleres, tertulias, se volvió adicto a la conversación. Tuvo amigos ficticios y comió espaguetis con yogurt. Hoy sus restos y sus ideas yacen olvidadas en una recóndita calle del cementerio Colón.

sábado, 31 de marzo de 2007

Y al despertar todavía estabas allí. Qué alivio ...

miércoles, 17 de enero de 2007

A su imagen y semejanza ...

¿Toda tendencia a la originalidad presupone un salto cualitativo? ... La monotonía, la rutina y la cotidianidad nos envuelven comunmente en una línea sin curvas que avanza indefinidamente. Esta realidad simula una falta de libertad, pues parecemos atrapados en lo que sabemos ya pasará y por tanto, no nos sentimos dueños de nuestra realidad. Esto nos impulsa en la búsqueda de algo nuevo o nos aterra tanto que no encontramos fuerzas para buscar el cambio.

No es extraño que nos lancemos cada vez a más velocidad en un pozo tan profundo como extrema es nuestra decisión.

Ambas posibilidades resultan extremas y en la mayoria de los casos lejos de resolver el problema nos crea otro, pero esta vez uno que nos hace sentir culpables o responsables de lo mal y alocado que hemos actuado. ¿Ante esta disyuntiva realidad qué hacer? ...

Algunos logran percibir que suprimiendo la causa tal disyuntiva desaparecerá, de manera que la solución no es lidiar con la disyuntiva sino evitar que aparezca. Esta conclusión nos lleva a pensar que debemos apostar siempre por el cambio, por la originalidad, evitando de esta forma caer en monótonas cotidianidades y por tanto, el problema y su molesta decisión.

Esta conclusión arrastra en su interior el problema que se intenta resolver, veamos ... No hay dudas de que a corto plazo el problema inicial desaparece, logrando evitar la presencia de repetidos momentos costrumbistas e impuestos; pero nuestro carácter renovador en toda situación ahora fructífero, nos hará su esclavo. El apego a esta conducta nos acercará (en lugar de hacer lo contrario) a no pocos problemas que que por su esencia prescinden de la originalidad, nos hará de alguna forma adictos, y en cualquier situación donde no encaje nuestra conducta nos sentiremos frustrados. Lo que nos lleva con natural declive a la siguiente reflexión: la originalidad es bien aceptada por los que nos rodean y sobre todo por nosotros cuando su origen se nos muestra en inminente necesidad.